sábado 27 de junio de 2009

El querer ser y el ser de por sí un poco aburridos.


Hace unos meses mis padres confirmaron sus hipótesis sobre mi orientación sexual. Fue un cambio abrupto,la doble vida que venía cargando se hizo una sola. El deber ser se corrió a un costado. Los corrió a mis padres con sus lamentos y a la culpa que me venía consumiendo hace años.
Mentirse, mentirles. El ser de por sí, un poco aburrida.
Que los padres sepan, es primera y última instancia. Uno pasa por varias etapas, entre aceptarse a uno, al otro que acompaña,a los otros y al super yo, la vida se vuelve un kilombo dificil de cargar.
¿Es importante que lo sepan? Tal vez si y no. La opinión de ellos no cuenta en sí, sino sus medidas por ser la rara. ¿A eso le tememos? yo le temía a eso. No a su sufrimiento ni al qué dirán.Sé que en ese momento sentirme extraña era peor. Ahora los raros son ellos...
Sobre lo que dicen no me cambia como persona, ni para bien ni para mal. Que sepan me modifico en mis cotidianeidad: es una tranquilidad vivir bajo el mismo techo y bajo la misma verdad. Mi casa es mi casa, no una cárcel.
Me pregunto continuamente cual es el defecto que nos hace más cercano a los animales que al ser humano puro y bienaventurado.Los animales...tal vez se hacen menos problemas que nosotros. Simplemente el ser humano puro no existe. Lo malo y lo bueno se mete en una sola caja cuando hacemos lo mejor para nosotros, para quién queremos. En eso nos parecemos continuamente con los animales, la vida nos eligió. De ahí en más: a sobrevivir como sea.
El amor cómo llega? cómo se lo espera? si es amor no debería ser más que suficiente? no nos alegra eso? no nos hace felices? No...a veces nos parecemos a las piedras: Es incomprensible que dos personas del mismo sexo anden de la mano. Es repulsivo para algunas personas. Digo algunas, el fantasma del taboo vuela en muchos sectores de San Miguel de Tucumán.
Porque a veces se complica todo por cosas así, casi indiferentes a la par de lo terrible que es la miseria humana.
Pienso que algún día pasará...que van a dejar de considerarnos enfermos... La discriminación es sombra de todos, no de casualidad uno se reprime por miedo. El otro puede ser el que te impida ser feliz, la libertad no debería ser un deseo o misión imposible.
El querer ser buenos padres, buenos amigos. Que la sexualidad del otro sea tema del otro. Mientras se sienta cómodo que intente. Vida, hasta dónde sé te dan una. El ser de por sí un poco cambiantes, un poco hirientes, un poco amigos, un poco enemigos. Vivir conservando nuestro pensamiento mientras todo alrededor cambia...es el ser de por sí, un poco aburridos.

lunes 1 de junio de 2009

El tempo


Frena. Es un instánte. En ese instánte en el cuál hasta el hombre que pasa por allí, con casco, es frágil. Todos los somos, tenemos tatuado desde que nacemos el gran"fragile"que te imprime la sociedad...saquemos el cuerpo expuesto a eso y somos algo flotando,¿qué?, no importa hoy. Cuando nuestro entero Yo depende de una sola persona sobre cuarenta y siete pasajeros, cuarenta y ocho personas dependen de un instante y lo que este mismo contenga.

Paro un poco hasta aquí, lo más grave, es la ventana abierta de la compañera que esta sentada adelante. Lo segundo más grave es que llame "compañera" a una chica que en este preciso momento está siendo mi enemiga más detestable ya que lleva la ventana abierta en una mañana en que la temperatura no logra subir los 7ºC.

Vuelve a frenar.Voy despertando de a poco y creo que es gracias a la ventana de mi amiga. Me obliga sin querer a hacer algo más interesante que dormir: escribir. Escribir mitad dormida mitad conciente es como filmar en un sueño.

Es otro instánte ¿Cuánto duran los intantes?. Se apiada de mí un instinto sobre lo inseguro, lo misterioso, lo sublime. Me angustia unos segundos no saber a qué tememos cuando hablamos de muerte, de ese frenar definitivo , pura y causalmente pasamos el reflejo del sol y los edificios permiten verme reflejada en el vídrio del otro colectivo...

No sabemos a qué le tememos. Es decir, le tememos justamente a lo que ignoramos. Vamos rapídisimo, eludimos esa parte del cuestionamiento a lo incuestionable como es el pulsor de la vida, la eludo, la eludieron, la eludiste alguna vez o tal vez...hablemos claramente le escapamos al tiempo y a este detenido. Queremos ser jóvenes siempre, inmortales, jovenes en cualquier sentido, aunque seamos adultos de la cuarta edad queremos volver a los 17, estamos en la era donde detenerse es sinónimo de "perderse de algo" de "estancación" y por eso nos estaríamos exponiendo a pensar también al delirio más grande: estar atrasados en un mundo que va a mil es lo peor que existe.
Lograr la plenitud se volvió un hobbie, la plenitud es el slogan de cualquier vida "sana" y que se consume sola.Esto no es tema fácil, somos frágiles, sensibles y a veces idiotas que detestamos a una persona que abrió la ventana porque no podía respirar. La plenitud sería una excusa, la más viable para dar sentido a todo...ja, es curioso que el frenar de un colectivo sea usado como metáfora excistencialista.

Tal vez, estoy equivocada y sea que sólo tememos frenar, mirarnos. Tememos a ese instánte, a la fragilidad y a la estúpida persona que pierde más de un minuto en pensar esto.
En fin no sé a que le tememos.
Debería pensar más en estas cosas...por ahora no ando con tiempo para hacerlo...son las 9:26 am y ya estoy llegando a la facultad, amén.


lunes 4 de mayo de 2009

Fetiche personal

El dedo
empuja al del lado
y así pasa con los demás
se comprimen,agrupan
paspados, aglutinados en lo mismo
como perseverantes soldados,
esperando
cruzar fronteras, dominar a otros dedos 
vivir batallas,ser totalmente salvajes
lastimarse, odiarse, defender su orgullo
despues de todo:es la naturaleza dedal
mas tarde
conocerán la música e 
intentaran tocar bach en la guitarra
mientras
otro dedo, y sus amigos,
un resultado de ingenuos, 
estarán esperando
tal vez
algunas manos
para acariciar de nuevo

sábado 25 de abril de 2009

Metamorfosis


martes 21 de abril de 2009

El ojo omnisciente



viernes 17 de abril de 2009

Divagaciones en el bondi II

Lo ví y ahora del que hablo no es ÉL. Acaba de pasar en el colectivo de al lado. Estaba sentado a la par de la tristeza y de esa soledad exhuberante a la que tememos. Su vidrio se reflejaba hacia el otro lado empañado, las personas de ese otro lado por lo tanto, no lo ven.  Justo hacia ese otro lado visible, lo estoy observando, justo en el mismo asiento pero en otro colectivo, horizontalmente. Estoy a su lado y sin querer, no estoy. 

A  Ramiro lo conozco hace 5 años. Es una de esas pocas personas a las que se las llama amigos, sin tener el compromiso de enmarcarlo en qué clase de amigo es o deja de ser. Es mi amigo y punto, mi hermano que puedo perder y encontrar y sigue la misma empatía fluyendo como si no hubiese ni un antes ni un después de la relación. Tener un Amigo así, no es cosa que se consigue todos los días.
Verlo así, me angustia, me alegra, en fin: me conmueve. Hay una conexión, el más allá que permite que esto sea insoslayable y que sigamos comunicados a pesar de no tener palabras de por medio o ni siquiera él sepa que soy cómplice de este delicado momento. Querría estar allí; a su lado. Sin que él tal vez lo necesite, lo estoy, me siento allí.

Vuelve el aturidor sonido, un motor de hace 50 años nos desperta a todos a algunos pasajeros, a otros les acomoda el cuello y algunos siguen durmiendo aunque sus cabezas reboten temblando contra las ventanas. Un hombre curioso intenta leer lo que escribo. Lo miro y me digo: que bueno, mi letra no se entiende un carajo. En ese lapsus, ya arrancó el mounstruo ruidoso. Ramiro se aleja en el suyo y yo sigo aqui, escribiendo en el mio.

Mañana cumple años. Cuando lo vaya a ver tal vez se alegre como yo, sonría como yo, me abrace y disimule su sensibilidad; como yo.


 

martes 14 de abril de 2009

Todo (o nada) sobre mi padre

Hoy señores y señoras, no quiero tomar una actitud prolija, quiero decirles; confesarme intimamente con estas bestias palabras sobre un caso más atípico que cualquier otro. 

Lo ví. Dudé, temblé y seguí mi paso. Me dí la vuelta, seguía alli y conversaba con un hombre al que también reconocí. Dudé de nuevo, no podía cruzar sin siquiera tener esa duda.Por lo tanto, hice las dos cosas al mismo tiempo.
El mozo cruzaba tranquilo. Los autos en cambio esquivaban mi sombra y así, ansiosa llegué al otro lado. Quería verlo y pensar en nadie más que él. Cerrar mi boca y esperar a que me reconociera, me hablase de su vida, que mintiese, pusiese excusas y seguir viéndole los ojos en donde mi imagen aturdida se reflejaba.

Lo estoy viendo, él no me mira a los ojos, le habla a un horizonte y a su atardecer. A mí no. Empiezo a entender inefablemente la distancia afectiva. Planteo el perdón como escapatoria a este hombre que sólo sabe consolarse a sí mismo. Le tengo lastima a su reflejo de mi e inconmesurablemente me lastima ese mismo reflejo. Ese hombre fue mi padre y fue muriendo de a poco. Ese hombre empezó a cerrar un flujo en donde ya no hay agua y lo perdono. Lo vuelvo a querer, a aceptar, decirle que lo quiero ver y que algún día me gustaría ir a dónde vive. Es extraño para cualquier ser normal, acercarse sin intereses, me es extraño a mi por completo no estar pidiendole absolutamente nada. 


Lo voy a ver. Promete llamarme mañana, tal vez pasado mañana. Quizás dentro de un mes; dos. No importa. El destino más finito es el que ocurre cuando la causalidad se ocupa que todo conspire en nuestro favor. Cuando sepa, les aviso... total estas bestias palabras son sólo un recorte de una ilusión que permanece latente...aquí sentada escribiendo, me confieso:
Hoy, señores y señoras, ocurrió un caso más atípico que cualquier otro.